Los caprichos de Meneses

Este blog nació con la idea expresada en la cabecera de mostrar las sorpresas que nos depara el día a día, solo las buenas. Pues aquí estamos con la primera: Los caprichos de Meneses en la Plaza de San Miguel, 3 telefono 980530143 www.loscaprichosdemeneses.com, restaurante@loscaprichosdemeneses.com, un restaurante con una zona dedicada al tapeo, la caña y el vino, en la entrada, con una barra atendida con presteza a pesar de la cantidad de clientes que se arremolinaban tras las tapas de concurso que se celebra en Zamora al igual que en muchos otros sitios de España. A nosotros, con las cañas de entrada nos pusieron unas milhojas de patata y bacalao en un estado perfecto en cuanto a texturas, salados y aspecto. El precio de la tapa 1 euro. Enseguida pasamos al pequeño comedor donde había dos mesas con 8 comensales cada una, otra con 4 personas y la nuestra con dos. Quedaba libre una mas para un máximo de 4 personas y estaríamos con el cartel de completo en la puerta. La decoración decente, sin mas. Algún detalle simpático como una caricatura del propietario con su mostacho imponente y sus ojos saltones. La atención y rapidez bien. La carta no es muy extensa pero con productos de calidad se hace un buen ramo en cualquier momento. Los primeros fueron sugerencias a ciegas de la cocina, comenzando con un queso suave como un trozo de

mantequilla en aceite. Se fundía directamente en la boca sin notar para nada el aspecto de queso que a bastantes personas les podría desagradar. Un notable alto para esta entrada al igual que para el siguiente

 paso un foie sobre torta en un maridaje logradisimo. En los segundos probamos un bacalao pochado al ajoarriero con una ajada en helado que se fundía con la cercanía del bacalao caliente, sobre la crema de ajo

que actuaba de cama del helado. El otro fue un solomillo de ternera de Aliste con 6 patatas fritas. Tanto el bacalao como la carne y las patatas estaban espectaculares. Realmente estaba tan rico que se nos olvidó hasta el apartado fotografico. Cuando nos acordamos, lo único que quedaba era el helado de ajada totalemnte derretido y extendido en el plato. Pido disculpas por el lapsus totalmente justificable. Los postres

fueron sorpresas, nuevamente, de la cocina, con un sorbete de productos de Castilla y un chocolate blanco

 gratinado con chocolate duro en el interior. La palabra para describirlos es, cuando menos, sorprendentes. La fiesta con cervezas, agua y lo de la barra salio por 50 € por persona, un precio insignificante para la calidad del producto presentado. Totalmente justificada la pegatina en la cristalera del escaparate de la recomendación de la guía Michelín. Se merece una nueva visita para confirmar las buenas sensaciones que nos transmitió. Hasta pronto, capricho.

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