O Portiño

Sábado noche, partido en la tele, todos embobados, consecuencia, ventaja para decidir a última hora donde ir a cenar. Al final, la opción del pescado ganó por goleada, el partido no tengo ni idea. Resultado nosotros 6, contrario, 0.
Ya conocemos O Portiño, con sus vistas, si hay que venir a comer, pero las cosas se desarrollan a su manera y ya esta, si te gusta vale, y si no, también.
Como siempre, un entorno tranquilo, situados en la parte alta del pequeño comedor, 6 personas que nos decidimos por unos primeros para compartir: croquetas de pulpo, calamares, empanada de zamburiñas, salpicón de huevas de merluza y mejillones al vapor. La empanada no gustó a todo el mundo, estaba un poco aceitosa, nada que ver con otras propuestas similares que ya tenemos probado en el mismo sitio. Creo que los tirones de orejas los dejamos para el final, mejor todos juntos.

 

Los segundos fueron mayoritarios por el rape, a la plancha y a la gallega, mero, corujo y martiño. Todo bien resuelto y en su punto.
En el capitulo de las galdrumadas, la tarta de canela, de cuajada, mirabeles y piña al natural.

 

El análisis de la cena, en general es muy positivo, como siempre, el producto es inmejorable, aunque esta vez nadie se haya decantado por los arroces.
Quizás la cocina no se esmeró, todo lo que sabe, esta vez.

 

Como señalamos anteriormente la empanada, grasienta en exceso y con zonas no bien cocidas. Las croquetas de pulpo, no lo vieron mucho, creo que Paul estaba viendo el partido y no en las croquetas, como sería menester.
Es imperdonable que un restaurante con una situación y una despensa como la de O Portiño, no cambie los cubiertos después de los primeros, el quitar unos tenedores del plato y dejarlos, sucios, sobre la servilleta del comensal, dice poco en cuanto al cuidado del resultado final. En el apartado de las bebidas todos nos decantamos por cerveza y agua, pero no procede que a la segunda ronda ya no haya cervezas frías.
La tarta de canela sin nada que decir, insípida, a pesar de la avalancha de canela que se le vino encima sin ninguna justificación.
La receta final alcanzó los 29 euros por persona, pero a diferencia de la semana pasada en O Loureiro de Bueu, que salio por el mismo precio en circunstancias muy similares, la atención allí, fue de otra división, este equipo parece que quiere descender, ¿quizás las primas no sean suficientes?, no lo sabemos y es algo competencia de la directiva del club, pero jugando así se baja enseguida a la división de plata y ya se sabe que para salir del infierno, el camino es arduo y difícil. Esperemos, aunque solo sea por nuestro bien, que esto no suceda y que solo haya sido una pájara momentánea y sobre todo, pasajera. Bo proveito.
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