Parada

Lo prometido es deuda y en la entrada sobre el restaurante Samil dijimos que hablaríamos sobre el cocido del mediodía y esto es lo que hay:
Jueves de semana santa, paseo con los perros por el margen del Lagares, gasto de calorías, alguno incluso las que no tenia. Pero bueno, para eso están los bancos, para los prestamos. A la vuelta del paseo, cerquita de la iglesia de santo Tomé de Freixeiro, nos encontramos con un viejo bar, que estuvo siempre en ese sitio, en la calle Pastora, perpendicular a la calle del Carmen, un sitio en el que los vecinos de la barriada, tomaban sus chiquitas mientras charlaban sobre la marcha del Celta y la actuación de turno en el cercano auditorio de Castrelos.
Pues ese local, muy recientemente, cambió de manos, y ahora, en la fachada hay dos pizarras, en una de ellas el local hace propaganda de unas hamburguesas, sangüiches o bocadillos con bebida por 3 euros y en la otra nos habla sobre el menú del día. Ayer jueves decía textualmente:
Menú del día
1º plato
Callos
Caldo
2º plato
Cocido (plato único)
Rapantes
Bebida, postre, café
7,50 €
Con esta lectura quedó todo explicado, llevamos a la compañía de 4 patas a casa y volvimos sin encomendarnos a dios ni al diablo. Cinco comensales, en un local pequeño, con media docena de mesas, en una cuatro personas dando cuenta de un cocido impresionante, otra puesta, a la espera de una decena de comensales, y nosotros nos lanzamos a una de las escasas posibilidades en ese momento. La propietaria, atenta y dispuesta, nos ofrece el cocido, a la espera de lo que decidan los comensales de la mesa preparada, pero cree que podrá cumplir con nsotros y el cocido, de lo contrario nos plantearía rapantes, callos, jamón asado y alguna cosilla para no pasar hambre. Al final tras una pequeña espera resultó viable la opción de cocido para 5. Y que cocido, algo falto de verdura oscura, pero bien representado en todo lo demás, una gran fuente con lo grueso de la encomienda, patatas y carne de cerdo y dos mas pequeñas con los garbanzos, chorizos de cebolla y normales y otra con pollo, y carne de ternera. El pan decente y las bebidas cerveza y refrescos por partida doble. De postre alguno, al que le pudo la gula, pidió tarta de piña y de Santiago y unos cafés bien resueltos hicieron que el montante total subiera hasta los 45 euros ¡¡¡¡¡por los cinco!!!!!
Increíble, lo bien que comimos, como nos trataron, la tranquilidad, el sabor, en fin, una comida perfecta. Ir con cuidado. Nos quedó en el tintero el tema de las fotos, pero, la verdad es que no pensábamos descubrir semejante joya en tal envoltura. Volveremos, cámara en mano a cumplir como está mandado.

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