Orfeu

Bueno, pues esta vez nos vamos de viaje, y ya que estamos en ello, pues al extranjero, ¡viva la crisis!
Si ahora hablamos de un viaje a las cercanias de Porto ya lo vemos de otra forma, y si ademas pensamos en los precios portugueses, su amabilidad, su buen hacer en los fogones, entonces está todo listo para disfrutar de una velada deliciosa a la sombra de una parra ayudada por unos toldos en la terraza del restaurante Orfeu en el edificio del Orfeón de la ciudad de Santa María de Feira, pocos kilometros al sur de Porto, casí a la sombra de un bonito castillo restaurado y visitable por 3,00 euros, que domina desde una colina proxima todo el pueblo y su entorno.
Es en la sombra de este castillo donde se desarrolla todos los años, en el comienzo del mes de agosto un evento conocido como Viaje Medieval que este año se celebra del 28 de julio al 7 de agosto y está dedicado  cada año a a un personaje medieval, en 2011 a D. Alfonso Henriques, uno de los principales reyes de Portugal. Un millar de personas entre bailarines, actores, musicos, jinetes, comerciantes, vigilancia y demas se volcarán para conseguir hacer de nuestra estancia en la zona un sueño medieval.
Retornando a lo nuestro en los tiempos actuales, nos centramos en la propuesta culinaria que nos hizo Jorge Batista, en donde, destacando la amabilidad caracteristica del pais, nos guió por la carta del restaurante del Orfeón de Feira.

De entrada nos presentaron unos pequeños cuencos con una mantequilla casera aderezada con ajo y perejil para acompañar con unas tostas de pan y, posteriormente, desleír en la sopa de legumbres, sabrosísima, que nos sorprendió a continuación

La mantequilla, lista para pecar
Consumando el pecado

Sopa de legumbres, acertada recomendación de Jorge

 Un pulpo preparado al horno, delicioso de sabor, distinto a lo habitual en Galicia, acompañado con unos patatas cocinadas con su piel. Un buen plato probado gracias a la recomendación del jefe de sala.

 El arroz de pato que sirvio de segundo plato para el otro comensal resulto una elaboración perfecta del arroz, como suele ser norma habitual en el país, acompañado con el pato desgajado que servido en un maridaje perfecto, tenia una presentación un tanto triste con unas laminas de un pobre embutido a modo de adorno superfluo.

Arroz de pato

 En el postre la asesoria nos recomendó una “fogaca con compota e queijo”, esto es un pan dulce creación de la zona, con una gran repercusión culinaria, de tal modo, que todos los 20 de enero se celebra una fiesta gastronomica en la que el invitado de honor es este curioso pan dulce de cuya fiesta ya cumplió en 2005 los cinco siglos de existencia cuando menos anecdótica como paso a relataros, dejando un poco de lado la mermelada y el queso que le hacían los honores en el plato.
Cuenta la historia que asolaba la región una peste muy dañina y para calmar a los malos espiritus o tal vez para contentar a los buenos, esto no lo podemos saber, se decidió ofrendar este pan dulce, con la forma de las cuatro torres en las esquinas, copiando el esquema bien visible en el castillo, para poder vencer a la terrible enfermedad que diezmaba la población del entorno. A consecuencia de tal ofrecimiento, o quizás como consecuencia de una mejor sanidad, alimentación o vaya usted a saber si habia en la región algún mago sanador realmente efectivo, resultó que la peste desaparecio y como consecuencia de ello los Condes de Feira donaron 30.000 reales para que la fiesta se celebrara todos los años. Actualmente la organiza el ayuntamiento de la localidad con gran repercusión.

Pan dulce con las cuatro torres

Es habitual que el pan se rompa con las manos para quedarse con, al menos, una almena del figurado castillo, riquísimo, todo hay que decirlo. 

Yo, al menos, ya he creado un evento en mi calendario electrónico para presentarme en el pueblo el próximo 20 de enero de 2012. Si los hados me lo permiten, aquí estaremos.
Ahora os dejo con un trailer de la fiesta medieval prevista para este año para que hagáis un pequeño esfuerzo  y os presentéis en este bonito pueblo acastillado. No os olvidéis de llamar a Jorge Batista para aseguraros una mesa a la sombra de las parras. La experiencia promete ser gratificante y el precio por persona nunca sobrepasará los 25 euros, lo que incluye, incluso, la amabilidad de todo el personal del restaurante.

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