Yo estuve en Santa Comba

 

Es cierto, al igual que miles de personas más a lo largo de los últimos siglos, yo estuve en Santa Comba.

Pues vaya te estás luciendo en el comienzo del post. Si pretendes que leamos tu relato sobre tu estancia en Santa Comba tendrás que mejorar “ligeramente”, de lo contrario te vas a encontrar más solo que los del Apolo 11 en la Luna.
Vale, pues vamos a mejorarlo.

El jardín delante de O Retiro da Costiña, en Santa Comba

El jardín delantero de O Retiro da Costiña, en Santa Comba

Repito que estuve en Santa Comba, pero no para visitar a mis padrinos que hace años que ya me abandonaron a mi suerte.
Fui al Retiro da Costiña del que el inspector de la Guia Michelín 2014 dice textualmente:
Bella casa de piedra dotada con una sala-bodega, un elegante comedor redecorado en tonos blancos y un agradable salón para la sobremesa. Su chef propone una cocina actualizada que destaca por la calidad del producto, comprado diariamente.
Nosotros tenemos que añadir varias cosas. A saber, que nuestra luz de las cocinas es Alberto González Prelcic, por su carácter innovador, por la calidad de los trabajos que presenta en la mesa, por las atenciones que recibimos, por los detalles en el mantel y fuera de el, en fin, que siendo directos, nos tiene enamorados así que, poco más podemos decir, al menos con objetividad, pero desde que caímos en Santa Comba, nos encontramos con la misma situación, tan solo salvando las distancias en cuanto al entorno y, posiblemente, algún pequeñísimo desliz en la sala nos volvemos a enamorar, (uno que es presa fácil), pero esta vez de Manuel (a) Costiña, que así es como se hace llamar la carta de presentación de O Retiro da Costiña, aunque su verdadero nombre es Manuel García, amantísimo hijo, cariñosísimo hermano y enamoradísimo marido del resto de sus compañeros en el triunfo del buen hacer al frente de O Retiro da Costiña. Después de charlar con él durante un buen y agradable rato, llegamos a la conclusión de que, esta es una de las formas, pues habrá más, de mejorar día a día, de preocuparse por una palabra de un cliente, por un gesto, por algo que no tiene la raya de la plancha perfecta. Creemos que esa es la actitud para conseguir la perfección, que aún está lejos, pero cada vez más cerca. De lo contrario no merecería la pena tanto esfuerzo. Pero vamos con las conclusiones que las medallas son fáciles de colgar.

Ubicación

Que queréis que os diga, está en Santa Comba, provincia de A Coruña, a unos 40 kilómetros de Santiago, con un pequeño tramo de autovía y, después, carreteras gallegas a destajo.

¿Lejos? ya sabemos que todo es relativo y si tú, ávido lector, vives en Negreira, no se puede decir que sea lejos, pero, en líneas generales, Santa Comba está lejos de casi todo. ¿Que eso no es motivo para eludir el viaje?, por supuesto pero decirlo, hay que decirlo. Después todo son criticas por ocultar la información, cual político que se precie.

Transporte

Lo suyo es trasladarse en tu propio vehículo. También puede valer liar a alguien para que te lleve. Esta opción es tremendamente apetecible ya que, usándola, conseguimos poder acceder a toda la amplitud de la bodega, de vinos espirituosos y demás lindezas al uso, sin limitaciones de ninguna clase, pero si el acompañante te dice que por aquí se va a Roma, aunque estemos lejos de la capital italiana o de la Santa Sede,  lo mejor es optar por la variante que te ofrece O Retiro da Costiña: recogerte en la puerta de tu casa y llevarte nuevamente de vuelta con todos los puntos del carnet, bueno, cuando menos, los mismos que tenias al emprender el viaje. Te recogen en un monovolumen (tienen dos) con hasta 8 plazas, así que cabéis todos.

Atenciones

P1130860Pues el ritual es siempre el mismo, acompañamiento hasta las entrañas de la bodega, pendiente de una inminente reforma y adecuación de la zona a nuevas expectativas.

Parece ser que se le está poniendo remedio de forma inminente a las dimensiones, un tanto escasas de la zona, al igual que a la remodelación de la bodega, como señalamos anteriormente, para pasar a disfrutar a partir de ese momento del aperitivo en un sitio distinto a la bodega, es decir, en la panadería. Todo ello serviría para poder excusar la necesaria nueva visita a Santa Comba. Y ya estamos tardando en programarla.

El resto es un proceso, divertido, entretenido, sabroso y distinto de disfrutar de unos entrantes, anchoas actualmente, por supuesto preparadas con sencillez y perfección en O Retiro, para comenzar a abrir boca, acompañadas de la bebida que elijamos para este acto y que, posteriormente, puede acompañarnos, o no, en el resto de la comida. Es nuestra elección.

Instalaciones

La construcción, comprende, de cara al público, una amplia sala a modo de comedor, unas acotaciones para reuniones-comidas mas privadas, y una sala para el café y demás parafernalia adyacente al momento de la tertulia, con un llamamiento especial hacia los fumadores que cuentan con una cava de tabacos, lo cual supone poder fumar en la sala de solaz, opción que agradecerán de especial manera los ávidos creadores de humo.

Lo de verdad

En la mesa nos decantamos por un menú degustación. Circunstancias concurrentes en el viaje nos obligaron a encaminarnos por una cena cuando nuestra primera opción era una comida, por aquello del abarrote de la tripa por la noche, pero no pudo ser y ello nos llevo a ser un poco, solo un poco, más comedidos en la selección culinaria con un menú que desbordaba platos sin llegar al absolutismo presente en la otra variante de mesa completa.

La noche suele ser una mala compañía para una barriga plenaria, siendo conveniente prolongar la tertulia postcena con un buen paseo, si el tiempo lo permite, lo que ocurrió de forma natural ya que el desbordamiento de las aguas de la presa no alcanzó el borde de la misma gracias a la sabia elección del menú “reducido”.

P1130854¿Destacable en los platos?, nada en especial, todo fue soberbio, hizo mucha gracia en la reunión la croqueta de remolacha liquida, pero el nivel sigue siendo altísimo en cada pantagruélico paso. Tan solo la carne no colmó nuestras expectativas sin que ello signifique desprecio o renuncia a la misma, pero la estrella no brillaba con la misma intensidad. Esta circunstancia menor fue comentada en el transcurso de la solariega tertulia con la dirección del Retiro, sorprendiéndonos a los pocos minutos con una reunión informal de la plana mayor de la Costiña, anunciándonos ipso facto, cambios inminentes en la forma de rematar la puesta en escena carnívora lo cual implica, necesariamente, un próximo paseo hasta Santa Comba para probar la certeza de sus modificaciones. Ya veis, una nueva excusa para volver. Qué le vamos a hacer. La vida es un eterno sufrimiento. Al menos hasta el día de la próxima visita a O Retiro da Costiña

En esta ocasión las bebidas fueron todas ellas de cerveza, artesana, compostelana y de nombre Peregrina. Un producto distinto, artesano al 100%, con un gran fondo como se puede ver en alguna imagen de las que acompañan a este humilde texto. Lo siento por las cepas pero en esta ocasión los vinícolas de la mesa estaban en horas bajas. Es lo bueno de beber siempre cerveza, jamás cambias de chaqueta.

Lo de después

Desbordados de comida por todos los poros de nuestra piel, nos encaminamos a la sala tertuliana, donde Manuel Costiña nos ofreció unos cafés, infusiones y espirituosos, acompañados por una buena carta de puros de todas las marcas y nacionalidades relevantes en el mundo tabaquero.

Las distintas variedades en todos los apartados de cafeteras, cafés, infusiones, bebidas complementarias y tabaco hacen que este momento sea perfectamente individualizado para cada comensal, cubriendo, con casi total seguridad, nuestra apetencia más extraña, dada la cantidad y calidad de las variables expuestas.

P1130853El dolor

La factura alcanzó la cifra de 90 € por comensal. ¿Mucho, ¿suficiente? ¿justo? ¿poco?

Es difícil, en los tiempos que sufrimos, poder decantarse por la cuarta opción, la de poco, Lo que sí está claro, al menos para mí, es que la tercera es tremendamente valida. El precio que pagas es muy justo. La calidad de la sapiencia, de la atención recibida, de la calidad del producto, de la creatividad presentada, de la lucha por mejorar y de muchos más condicionantes que se escapan de mi cerebro obnubilado, hacen que, yo al menos, lo considere irremediablemente justo. Otra cosa es que sea caro. Seguramente. Pero aquí no podemos venir a ahorrar. Venimos a disfrutar y eso, como la fama en la serie de los 80, tal y como nos decía Lydia, la profesora de la Academia de Arte de Nueva York en la serie: Queréis la fama, pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor.

Que quede clarito que nosotros no sudamos, en absoluto, tan solo disfrutamos, ¿que costó?, por supuesto. Nunca nadie dijo que el placer fuera gratis, fuera de contemplar un bello atardecer en Galicia o una noche estrellada en el desierto de Atacama, pero el coste de llegar hasta allí es mucho más alto que el de ir a Santa Comba ¿o donde diablos vives tu? ¿en Ulan Bator?, pues si es así, hay sitios más cerca que te enseñamos otro día para que vayas a cenar sin dejar el sueldo de toda tu vida en el desplazamiento.

Sed buenos y disfrutar del mundo sin hacerle daño, Os espera, y yo en la próxima entrada.

       Hasta la próxima

Rico de carallo logo 2014.07.24

 

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