Ikarus

Hoy nos desplazamos hasta Austria para descubrir un “nuevo” planteamiento culinario.
Nos encontramos en Salzburgo, al oeste de Austria, en el comienzo de los Alpes austriacos que tienen su fulgor más destellante en Innsbruck, población sede de dos olimpiadas de invierno.
Salzburgo, con unos 150.000 habitantes es la capital del estado federado y de la región homónima, sede de las oficinas centrales y fabrica de Red Bull, famosa bebida energética propiedad, entre otros, de Dietrich Masteschitz.

Una vista desde el comedor

Una vista desde el comedor

La carta de presentación de Vineet Bhatia

La carta de presentación de Vineet Bhatia

Ikarus nace el año 2003 como una apuesta de Eckart Witzigmann, primer tres estrellas Michelin de habla alemana e impulsor del concepto de chef invitado que desde entonces evoluciona, paso a paso, el restaurante de Salzburgo puesto en marcha con el patrocinio del anteriormente citado Dietrich Masteschitz, patrón de Red Bull y mecenas de múltiples actividades relacionadas, directamente o no, con su bebida energética.

Pues sí, Ikarus con el potente apoyo de Red Bull, se decanta por una formula novedosa, o cuando menos distinta, en la que cada mes ejerce de cocinillas un chef de cualquier lugar del mundo, que nos pone los dientes largos y la barriga llena con sus propuestas traídas de aquí al lado o de la otra punta del planeta, habiendo pasado, solo desde el inicio de 2014, por ejemplarizar la charla:
André Chiang, Restaurant Andre, Singapur, 01/2014
Paco Pérez, Restaurante Miramar, España, 02/2014
Alexandre Gauthier, Restaurant La Grenouillère, Francia, 03/2014
Ana Roš, Casa Hiša Franko, Eslovenia, 04/2014
Rodolfo Guzmán, Restaurante Boragó, Chile, 05/2014
Magnus Ek, Oaxen Krog, Suecia, 06/2014
Sat Bains, Restaurant Sat Bains, Inglaterra, 07/2014
Ikarus Team, Restaurant Ikarus, Austria, 08/2014
Matthew Lightner, Restaurant Atera, USA, 09/2014
Jesper Kirtekerp & Rasmus Kliim, Restaurant Radio, Dinamarca, 10/2014
Kobe Desramaults, Indewulf, Bélgica, 11/2014
Hans Neuner, Restaurant Ocean, Portugal, 12/2014
Virgilio Martínez, Restaurante Central, Perú, 01/2015
Vineet Bhatia, Rasoi Restaurant, Inglaterra, 02/2015
Nosotros nos desplazamos desde Galicia, con el ánimo dispuesto a convivir durante una jornada con los aviones y los vehículos, pagados siempre por Red Bull, expuestos en la planta baja del Hangar 7.

Una vista de la zona museística

Una vista de la zona museística

En la 1ª planta se encuentra el restaurante Ikarus que en este mes de febrero, como señalé anteriormente, está dirigido por Vineet Bhatia, indio, estrellado Michelin en su Rasoi Restaurant londinense, donde se presenta en su página web www.rasoi-uk.com,es como un indio en evolución, al menos gastronómicamente, ya que la sensación tras nuestro paso por Salzburgo es que su búsqueda se centra en adaptar la comida de su país a los gustos más occidentales, enseñándonos que, bajo ningún concepto está reñido el sabor indio con el resto de apetencias europeizadas.

Para comenzar un poco de sake

Para comenzar un poco de Yuzu Sake

El menú

El menú de Vineet Bhatia

Esmeradp

Esmerado

Sorprendente

Sorprendente el pollo

Rico

Rico el cordero

Acertado

Acertada la langosta

Ajustado

Ajustados los dulces. Este con pastel de queso rosa, algodón de azucar, cardamomo y cilantro, entre otras cosas

Y para muestra vale el botón con el que nos abrochó la camisa haciéndonos pasar por el menú degustación, pese a que en la mesa uno de los papantes era vegetariano, como ocurre casi siempre en este blog.
El despliegue de Vineet comprende quince platos en los que cabe de todo, siempre primorosamente presentado, esmeradamente cocinado, cuidadosamente especiado, con un toque quizás, tan solo quizás, un pelín abusivo de los condimentos, pero siempre desde un punto de vista especialmente conservador en los sabores, lo cual podríamos traducir por un notable alto para definir la cocina del indio londinense, con un punto muy acertado de cocción tanto de verduras, como de pescados y carnes.
No voy a destacar nada en absoluto, tan solo señalar que el listón no se bajó ni con la llegada de los postres aunque si redujo su marcha Ikarus, pues al haber hecho la reserva para las 13 horas y decantarnos por el menú de quince platos nuestra mesa fue la última en liberarse de clientes lo que nos llevó a que, una vez acabados los platos principales, el resto, es decir, postres, cafés e infusiones fueran servidos, eficazmente, eso sí, por la segunda división del equipo principal, que había hecho mutis por el fondo sin una mínima despedida ni amago de ella tan siquiera.
Como remate, las copas y solaces posteriores hubimos de trasegarlos en el piso superior para que pudieran comenzar la preparación del comedor para la hora de la cena que, con su horario centroeuropeo, ya se mostraba en lontananza.
Si estudiamos el precio en España de un restaurante como el de Vineet (una estrella Michelin, pero en Londres), estaría en la franja de los 60 hasta los 100 euros por persona en un menú degustación dejando aparte siempre las bebidas y si nos olvidamos de los menús ejecutivos y demás acercamientos al mortal de los comensales. En el resto de Europa nos encontramos con un abanico un poco más alto en líneas generales, pero todos suelen coincidir que un tres estrellas oscila entre los 150 hasta los 200/250 euros por persona.
Con esta pequeña incursión en la parte accesible de los precios Michelinianos europeos, nos enteramos de que, en Ikarus, hemos pagado muy aproximadamente, el precio de un tres estrellas pero la diferencia es que el restaurante austriaco no tiene ninguna, con lo cual el nivel de desangre presente se acentúa de manera notable, como si la yugular nos hubieran seccionado.
Otra cuestión es lo que hemos venido a buscar nosotros a Salzburgo, ¿Lo hemos encontrado? ¿Nos lo han dado? ¿Hemos salido del restaurante con aspecto de haber sido desposeídos de nuestras virginidades? Pues claramente, si, lo hemos encontrado. Sí, nos lo han dado. No, no nos han desposeído de nuestra decencia, que mucha no era cuando llegamos y menos cuando hemos partido.

Bonito si estaba

Bonito si estaba, al menos para los europeos. Otra cosa es que fueran ajustadas a derecho las pieles como alfombras

Contentos hemos deambulado, tras la comida, entre aviones de todo tipo y coches de formula 1. Con toda claridad el caso de Ikarus hay que plantearlo como un lunar en el panorama gastronómico europeo. Posiblemente haya más casos que, al igual que Ikarus, se merezcan un trato tan especial por parte de su clientela y lo tengan. Al menos es lo que deseamos nosotros tras la gratificante experiencia austriaca de la que disfrutamos. Dicho lo cual solo nos queda aseverar que repetiríamos la experiencia, eso sí, tratando de que la próxima vez nos toque con su varita mágica un chef, por ejemplo, esquimal, por aquello de tener nuevas sensaciones que, a fin de cuentas, es lo que buscamos en nuestro viaje centroeuropeo en esta ocasión, independientemente de que ya hubiéramos probado las delicias indias, en aquella ocasión, en el subcontinente asiático.
Cuando encontremos ese nuevo sitio tan especial, os lo haremos saber, para vuestro y nuestro deleite, naturalmente, esté cocinado por el esquimal o se ponga frente a los fogones un caníbal amazónico, que tanto monta, como de los Reyes Católicos decían.
Sed buenos y volved pronto por aquí. Os espero.
Rico de carallo azul 2014.07.24

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