Maruja Limón

Si pensamos, acertadamente o no, ese es otro cantar, que la presencia de alguien como, por ejemplo y poniéndole caras al asunto, David Beckham, o a un nivel más patrio, Isabel Preysler, es algo decisivo para que, cuando menos, conozcamos a marcas como Breitling en el caso del londinense, o Porcelanosa o los boLos menúsmbones solo de invierno cuando nos viene a la mente, o a la tele, la cara de la filipina.

Pues bien, salvando las correspondientes distancias esto es lo que hizo el equipo del vigués restaurante Maruja Limón, una vez superada la experiencia de la casa de las brujas en su anterior sede, en la zona de Teis, denominada Siete Torres.

Así que, sabiamente, al amparo de la sapiencia, ya consagrada, y mil veces demostrada, de Rafa Centeno, con el apoyo de la muy mediatizada Inés Abril, compañera fogonera de Rafa desde hace ni se sabe cuánto, que siempre estuvo ahí, en los mejores y peores momentos, pero es ahora, tras su paso por el programa Top Chef de una televisión española, en donde se bregó con el resto de concursantes, dejando muestras

Agua, filtrada y purificada, sin más. Original, ecológico y economico

Agua, filtrada y purificada, sin más. Original, ecológico y económico

más que sobradas de su sapiencia, cuando explota, por fin, mediáticamente, pues por algo estuvo acompañando a Rafa a lo largo de todos estos años.

Decimos que sabiamente se han aprovechado Rafa e Inés del tirón continuo del primero e impetuoso, irreverente y feroz de la segunda, a la sombra de los comunicadores que le han dedicado horas, paginas, y espacios para publicitar su relación en los fogones con un reputado estrella Michelin, el único existente en Vigo y que dure muchos años, pues saber hacerlo está claro que saben.

 Aperitivo. Anchoa y cereal

 

Cevicheando

Cevicheando

Tartar

Tartar

Bonito a la llama con reducción de su espina

Bonito a la llama con reducción de su espina

Carrillera. Exquisita

Carrillera. Exquisita

El postre. Inenarrable. En verdad nos dejó sin palabras

El postre. Inenarrable. En verdad nos dejó sin palabras

Y por fin tenemos Centeno con Abril en Vigo. Es cierto que los meses, en español, gramaticalmente hablando, van en minúscula, pero en este caso tenemos que adaptarnos para darle vida a una pequeña mujer, grande en la cocina, como ya demostró, aunque los aficionados a la buena cocina ya sabíamos de ella. Estamos hablando de Inés Abril compañera de Rafa Centeno en los nuevos fogones de Maruja Limón, estrellado restaurante que, al fin, vuelve a su zona de trabajo de la que no debió haber salido pues, al menos desde mi experiencia en la casa de las siete torres, el resultado fue, siendo benévolos, discreto, muy discreto.

Lo bueno del momento es que estamos aquí, hermanos, para hablar de las apoteósicas instalaciones del nuevo y totalmente renovado Maruja Limón, el único y autentico estrella Michelin de Vigo y su nueva cocina y olvidarnos de viejos y antiguos pasos.

Se han trasladado a un local suficiente, con tres zonas de servicio totalmente distintas, con una barra y zona delantera con mesas altas en las que compartir un plato, unos pinchos, alrededor de una botella de buen vino, de una forma informal y desenfadada.

De menos notamos en un local con sus pretensiones, que deben ser todas las del mundo, un espacio para rematar la comida con una sobremesa cómoda y relajada para conseguir que los efluvios propios de la comida y sus acompañamientos, descansen y se asienten debidamente o, bien al contrario, se refuercen y sobredimensionen al amparo de un buen licor e incluso, si se tercia, un habano o similar. Eso sí que sería un fin de fiesta apoteósico, dada la calidad de los fogones, y para contemplar algo parecido tampoco tenemos que ir tan lejos pues en la misma provincia de Pontevedra, y también en la cercana A Coruña, hay modelos a seguir fácilmente por alguien perteneciente al Grupo Nove, como es el caso.

Bien cierto es que, recién llegados de una excursión a Cáceres y sus dos estrellas en Atrio, allí nos despidieron, amantísimamente, eso sí, pero en la puerta, tras una breve visita a la cocina y sin ninguna sala de relax, pese a estar en un hotel de todas las estrellas existentes, propiedad de los socios fundadores de Atrio. En fin, pasos iremos dando si se consideran necesarios. Digo yo.

Siguiendo con la descripción del local, a continuación y a lo largo del mismo nos encontramos con el comedor planteado en su acepción normal de mesas para 2/4 personas o más si fuera necesario con unos menús muy contenidos en precio y muy apetecibles en presencia y sapiencia.

Se reservan la zona noble, con una sala montada al calor de una elemental cocina, una barra con 8 plazas y una mesa para 6 comensales, para las noches, basadas, casi siempre, en un estrellado menú gastronómico, que se turnan en preparar, un día Inés y al siguiente Rafa como perfectos cicerones de tan reducido grupo de comensales.

Estamos tan hambrientos en esta ciudad de platos a los que adjetivar al máximo que ya nos toca hacer cola, al menos por el momento durante un mes, para conseguir una plaza en esa zona especial donde los platos se confeccionan, o al menos se rematan, ante nuestros ojos y bocas.

Algo nuevo y novedoso, como

Aquí, casí seguro que estamos en el infierno. Pero Pecando, así, con mayúsculas.

Después de esto viene el infierno. Porque estamos Pecando, así, con mayúsculas. Y el infierno es la consecuencia de la gula ¿no?

nuevo es, claro está, lo que probamos hoy en el restaurante con una carta con varias opciones, alguna muy económica para que nadie se asuste ante el daño que podrían llegar a hacer las puntas de la estrella. Ni que fuera un coronel de una dictadura.

Decimos que prima, al mediodía, la economía, con los menús que comienzan en menos de 20 euros y rematan pasados los 30 pero hablando de palabras mayores, decidiéndonos los 3 comensales de esta ocasión por el menú degustación, algo admisible casi con reparos si, como era el caso, aún tocaba reunión de trabajo por la tarde al calor de las luces de la oficina.

Sin que sirva de precedente, ya que no solemos explicar al detalle los platos y si las sensaciones que nos transmiten, querría destacar especialmente, el bonito a la llama sobre una cama de tomate y una salsa sobre una reducción de su espina que nos pareció colosal a todos, en su punto y a punto, sin desmerecer, para nada, desde el aperitivo sobre un paté de anchoa, un semi ceviche, un tartar y unas carrilleras riquísimas que se deshacían en la boca, y por supuesto, con un recuerdo especial para el postre que nos transportó a los mejores momentos que hemos pasado delante de un plato, y no han sido pocos.

Los espirituosos los tomamos antes de la comida, por aquello de dejar margen para que los vapores se diluyeran y la reunión vespertina discurriera por los cauces lógicos de concentración en el trabajo, así que rematamos, tan solo, con los cafés y el compromiso de volver a la “sala de juntas” donde disfrutaremos de una velada, ya familiar, a la sombra de quien ese día corresponda que tanto monta Inés como Rafa al menos a la hora de dejarnos con la boca abierta.

Bienvenidos a Vigo. Disfrutemos, es lo nuestro.

 

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