Mirando el mar soñé…

A veces, solo a veces, se encuentra uno una moneda de 1 céntimo en la calle. Para encontrar
más ya hay que ser presidente de la DipIMG_20150711_225745utación de Castellón o algo similar, el resto de pobres mortales tan solo encontramos moneditas de esas, de las pequeñas. E incluso nos agachamos, al menos yo, a recogerlas, como un buen tesoro o, tan solo, un símbolo de la buena suerte que acabamos de tener al enriquecernos en 1 céntimo de euro, 17 pesetas, quieras

Las zamburiñas. Llenas de saborrrr

Las zamburiñas. Llenas de saborrrr

que no.

Y otras veces nos encontramos, cual presidente diputacional al uso, con un tesoro como, por poner un ejemplo,  el restaurante Loureiro http://www.restauranteloureiro.com, en Bueu, sobre la playa del mismo nombre, prácticamente en el casco urbano de la bella población pontevedresa.

Habíamos visitado el restaurante en alguna anterior ocasión para no viajar esta vez a ciegas, pero el

Berberechos o croques, tanto monta. Que decían en Castilla

Berberechos o croques, tanto monta. Que decían en Castilla

recuerdo se difuminaba en la noche de los tiempos y la recuperación de lo ya vivido nos impactó de tal forma que tengo la imperiosa necesidad de relatarlo. Otra cosa es que alguien lo lea. Cuestión baladí.

En una noche que pedía a gritos salir de casa, el restaurante estaba con una ocupación mínima, excepto en la zona de la entrada, sobre la terraza que da a la carretera, y había alrededor de 10 o 12 mesas ocupadas, con tal suerte que, llegando sin aviso alguno y ya tarde, nos sentamos delante del ventanal que se abre sobre la citada playa de Loureiro en la que se desplegaban ya las sombras de la noche tras el remate de la puesta de sol que vimos, aún, en directo.

El sargo. Merecía el indulto por lo rico que estaba

Que pena de fotos. La cuestión es que no ibamos preparados para una actuación tan estelar. El sargo se merecía más y el resto también. El, incluso merecía el indulto por lo rico que estaba

El resultado final

El resultado final

Colocados y carteados por una amable camarera, nos decidimos por unas zamburiñas, también pedimos unos berberechos al vapor y un pulpo con berberechos, por aquello de no hacer muchas mezclas, no fuera a ser que nos sentara mal.

Como segundos nos decantamos por un sargo a la espalda y unos chipirones de la ría encebollados.

Estaban vedados los mejillones de

Bueu, así que comimos hasta hartarnos del resto, pero no sobrepasamos el límite de lo legal gracias a la veda de la Xunta de Galicia sobre los mejillones por culpa de la dichosa toxina, pero los sustitutos, croques en la zona, respondieron perfecta y tan ricamente.

En el caso de los segundos el sabor tanto del sargo como los chipirones fue algo que se escapa a mi humilde forma de narrar lo acontecido. Necesitaríamos a alguien muchísimo más versado que yo en estos menesteres, por ejemplo a Cunqueiro, pues ya puestos a elegir para que quedarnos a medias tintas ¿no?

Pero es bien cierto que el sabor de toda la cena fue un autentico despilfarro de calidad y delicia. Realmente en cocina se esmeraron en el encebollado de los chipirones y poco más ya que el resto era tal cual, sin cambios espectaculares ni aditamentos que desvirtuaran la manduca porque tampoco le hacían falta y está claro que en la zona de fogones sabían bregar con un material de tanta calidad.

Al final, cortos de bebida por aquello de las sorpresas de la DGT en forma de controles en busca del sobrepeso alcohólico, nos contentamos con unas cervezas, en singular en mi caso, pobre conductor y agua en abundancia para rellenar los huecos existentes.

Bien cierto es que la luz era desastrosa para la utilización de la cámara, pero al final conseguimos que, con imaginación, eso es cierto, se sepa de que hablamos. Trataremos de no volver a caer en la tentación de las vistas y olvidarnos de la luz. Resultado final 40 euros por persona, pero muy bien invertidos. Sin lagrimas ni penas. Sonriendo hasta la próxima.

Aquí os espero.

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