Cabo Home

Cenamos, días pasados, en el restaurante Cabo Home, en Donón, término municipal de Cangas, del que encontrareis todo lo que necesitais en su página: http://www.restaurantecabohome.com/

Es Cabo Home un típico restaurante gallego, con un producto fresco y espectacular, en el que la cocina tiene un fácil trabajo si no pretende enseñarle a la naturaleza la forma de rematar una faena culinaria. Otra cosa, sobre la que corremos un tupido velo, es la decoración, pero como aquí se trata de comer, valga este pequeño comentario como ligero tirón de orejas a este y todos los comedores donde rechinan los dientes al entrar y ya no nos abandona hasta la siguiente parada y fonda, donde, inexcusablemente, se vuelve a repetir la cuestión.

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Nosotros fuimos, un poco a ciegas, a aventurarnos en una zona casi virgen, al menos para nosotros y, por supuesto, para muchos más, desde el punto de vista culinario, pero la experiencia de días pasados en Bueu, http://ricodecarallo.com/2015/07/17/mirando-el-mar-sone/, nos animó a proseguir recorriendo la zona y descubriendo cosas nuevas (para estos pobres descubridores)

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Así que, siguiendo la línea de la costa acabamos en el pueblo de Donón, saltándonos cosas por el medio, claro está, pero tocando los palos de la baraja convenientes, o eso creemos y si no es así más días que longanizas se adivinan en el sombrío, o no tanto, horizonte.

Cabo Home presenta un espacio cómodo, en el pueblo, pero tan lejos de las vistas sobre la inmensidad del Atlántico, que da pena, estar cenando y, a escaso 100 metros, saber que nos espera un mundo de sensaciones de difícil explicación y, lo que es más grave, peor comprensión. Así que, si vamos a cenar sería conveniente tener en cuenta (o preguntarle a la gente del restaurante que lo dominan a la perfección, la hora de la puesta de sol para llegar 15 minutos antes y explayarse hasta que el sol se haya ocultado en su totalidad. Y si eldía está nublado, mejor, así volveremos en otra ocasión.

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Ciñéndonos a lo importante diremos que si la pasada semana el sargo que nos prepararon en Bueu fue un espectáculo, esta vez la palma se la llevó el mero al horno que nos zampamos en una sola sentada.

Acompañándolo, y sin ser menos, nos colocaron a su vera, una empanada de zamburiñas pasable pero la base totalmente flacida la dejaba caer en el ostracismo más irreverente, un poco de pulpo bien cocinado y unas almejas a la marinera muy sabrosas y espectacularmente llenas, además de unos rapantes que era lo que le quedaba a la cocina en lo referente a la menudencia pescantina. Nos acompaño la rama vegetariana con unos pimientos de padrón y una ensalada sin restos de muerto alguno, bueno, si, los vegetales que campaban a sus anchas en el plato.

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Es este, el campo del vegeteranismo un camino lleno de zarzas, silvas y malas hierbas que dificultan el camino, pero es algo que los minoritarios siempre tienen que sufrir, pues el mismo camino lo repasan a diario los cerveceros, por ejemplo, ante el desbordamiento de vinos que invaden las mesas.

Un D.O. Monterrei de la bodega Ladairo acompañó parte de la cena, la otra lo fue con cerveza industrial, como suele ser menester en estos lares (y en casi todos, excepto muy honrosas excepciones).

El pan decente y unos cafés para rematar la faena que la DGT nos cuida para que no desbordemos los litros de alcohol que decia Ramoncín, cual ángeles de la guarda nos supusieron un desembolso de 125 euros para los cuatro comensales.

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El paseo de vuelta hacia la autopista supuso recorrer la vía rápida do Morrazo, columna vertebral que pretende serlo de la península por la que discurre y tremenda cárcel para los usuarios que intentan escapar de sus preciosas playas hacía los destinos lejanísimos, al menos en el tiempo, pues hay que armarse de valor y de paciencia, para usar esta vía hacía última hora de la tarde. Pobre tuya como no te quede otra que salir del Morrazo en los meses veraniegos. Se conoce que a Santiago aun no les llegó el clamor popular.

Son cosas de la política y nosotros tan solo nos dedicamos a la manduca.

Y ya nos llega. Disfrutad con moderación.

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